Santa María Cleofé —también conocida como María de Cleofás— ocupa un lugar particular en la tradición evangélica: su nombre aparece ligado al entorno de la crucifixión y a la memoria de las mujeres que acompañaron aquel relato. En el patrimonio cofrade, la denominación adquiere una dimensión local, material y comunitaria.

En Totana, la imagen de Santa María Cleofé se describe como una talla anónima del primer tercio del siglo XIX. Su trayectoria enlaza devoción, custodia familiar y pertenencia a una hermandad, y muestra cómo una obra puede condensar historias que no caben en una cartela de museo.

Una imagen procesional nunca viaja sola: avanza con una hermandad, un barrio, un repertorio y una forma de recordar.

Una memoria custodiada

Tras la Guerra Civil, la imagen permaneció vinculada a la familia Andreo, que la cedía para participar en los desfiles procesionales. En el año 2000 fue donada a la Hermandad de Santa María Cleofé, bajo cuya custodia permanece. Es un recorrido que señala la importancia de documentar no sólo los autores y las fechas, sino también los vínculos de cuidado.

La ficha propone una forma de narrar este tipo de patrimonio: al dato histórico se suman las personas, el lugar, la función procesional y los oficios que hacen posible su presencia pública. De esta manera, el archivo se transforma en una red de relaciones en lugar de una colección aislada.

De Totana a un archivo nacional

cleofe.es puede convertir historias como esta en puertas de entrada a una geografía mayor. Desde una imagen concreta se podría acceder a la hermandad, a los pasos de la localidad, a los repertorios musicales, a otras advocaciones y a las rutas de la Región de Murcia.

Esta entrada es contenido demostrativo y toma como punto de partida la información publicada por el Ilustre Cabildo Superior de Procesiones de Totana sobre la imagen y su custodia.